Una cuestión básica en cualquier sistema fiscal es la conexión del hecho imponible de cada tributo con un territorio concreto, el lugar donde quedará sujeto quien lo realice. Las normas que determinan los puntos de conexión o las reglas de lugar de realización de un hecho imponible son normalmente distintas en función del tributo: los directos suelen optar por el domicilio y sólo subsidiariamente por la nacionalidad, mientras que los indirectos tienden a sujetar las operaciones en el lugar de consumo. Unos y otros suelen incorporar reglas adicionales para evitar deslocalizaciones que se consideren ilegítimas.

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Fuente: PwC