En un mundo globalizado, el crecimiento internacional es un trámite obligado y rentable para las empresas que quieren destacar en su sector. El miedo al cambio o la tentación de quedarse inmóvil ante un futuro incierto suponen dos de las reticencias más comunes al planteamiento de mandar empleados al extranjero, aunque todos los estudios indican que es una de las mejores maneras de atraer y retener talento global.

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Fuente: Hasenkamp