España se acerca a los 50 millones de habitantes tras varios años de crecimiento demográfico muy intenso, y lo ha hecho gracias, esencialmente, a la inmigración, y se encamina hacia una nueva escala económica y social que exige más capacidad de respuesta. No hablamos solo de vivienda, transporte, energía, sanidad o educación. Hablamos también de las infraestructuras institucionales que permiten ordenar ese crecimiento, absorber talento, integrarlo y convertirlo en productividad.
Accede al recurso completo
Fuente: EY