El incremento del salario mínimo en Colombia para 2026, decretado por el Gobierno con un alza cercana al 23 %, ha reactivado el debate sobre su impacto en el costo de vida, especialmente en vivienda. Aunque la medida busca mejorar el ingreso de los trabajadores y estimular el consumo interno, se advierte que el efecto podría traducirse a precios más altos en sectores como los arriendos y la copropiedad. Es decir, se prevé que genere presiones inflacionarias y mayores costos para empresas y propietarios.
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Fuente: EMS