Gran parte del debate se ha centrado, con razón, en la reducción del umbral de diferencia retributiva entre mujeres y hombres, así como en las nuevas obligaciones de transparencia e información. Pero sería un error pensar que estamos ante una norma que solo afecta al registro salarial o a la forma de reportar la información. En realidad, su impacto va mucho más allá: obliga a revisar cómo se fijan los salarios, cómo se justifican las diferencias, cómo se comunica la política retributiva, entre otras cuestiones.

 

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Fuente: Sagardoy